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07 de septiembre 2018

Centro de Integración Alsino apuesta por desestigmatizar a personas con trastornos psiquiátricos severos

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El Centro de Integración Social y Cultural Alsino se creó el año 2005 a partir de la necesidad de organizarse de quienes egresaban de su tratamiento y rehabilitación en el Hospital de Día Alsino, donde se atienden pacientes con problemas de alcohol, drogas y trastornos psiquiátricos severos.

Por Vasti Abarca

Cristian Silva, psicólogo y coordinador del Equipo Clínico y Comunitario Alsino, recuerda «que en ese tiempo la palabra integración era la que hacía sentido, no se hablaba de inclusión. Teníamos la idea de que el centro pudiera ser una especie de club social que ayudara a las personas que iban egresando del tratamiento a juntarse, solo con ese objetivo, socializar. Con el tiempo, ellas junto al equipo de profesionales, fuimos postulando a fondos concursables que daba el Estado. Postulamos a distintos proyectos que pudiesen ayudar a que las personas que forman parte ‘del club’ empezaran a generar ideas para pasarlo bien, hacer paseos, comprarse un equipo deportivo para poder participar en campeonatos de fútbol, cosas así».

Silva detalla que el centro trabaja con personas que tienen esquizofrenia, trastorno bipolar, daño orgánico,  trastornos de personalidad, depresión grave y algunas discapacidades mentales. Su edades van entre los 20 y 75 años y tienen lo que se llama patología dual: además de tener trastorno psiquiátrico severo o estar en condiciones de discapacidad, son consumidores adictos a las drogas. Todo tipo de drogas -advierte- pasta base, marihuana, cocaína, alcohol.

Cooperativa de trabajo

«Con el tiempo, esto se fue transformando en algo mucho más interesante porque desde el mismo Hospital de Día empezamos a hacer la Agrupación de Familiares, después se creó un Hogar Protegido. El Centro de Integración Alsino se empezó a convertir en un espacio de ciudadanía más potente y con todas estas agrupaciones armamos una cooperativa de trabajo. Eso es lo que hemos potenciado en estos últimos cinco años; tener servicios para que las personas que terminan el proceso de tratamiento y rehabilitación tengan espacios donde puedan ganar dinero», describe el psicólogo.

Cristian Silva, Psicólogo

Cristian Silva, con pantalón rojo y camisa negra, aparece detrás de un podio hablando hacia el público asistente. 

Silva comenta que postularon a proyectos con los que ahora los integrantes de Alsino realizan servicios de construcción, masajes, coffe break, gasfitería y jardinería. «Ahora estamos en un proyecto con el SENADIS que se llama ‘Tránsito a la vida independiente’, entonces se están capacitando para aprender a lavar piscinas y autos en seco, entre otros oficios», explica.

«Nuestros usuarios siguen siendo personas que finalmente tienen trastornos psiquiátricos severos y eso no se les va a quitar, la esquizofrenia no se quita, y con eso es súper difícil encontrar trabajo. Si bien existe la Red Incluye y la Fundación Emplea para poder postular a trabajos dependientes, por esos lados siempre nos ha ido pésimo, por esta cooperativa es lo que mejor resultado nos ha dado«, comenta Silva.

Liberarse de la estigmatización

Cristian Silva considera que uno de sus focos principales es avanzar en la desestigmatización de las personas en situación de discapacidad mental por causas psiquiátricas. «Buscamos que dejen de ser pacientes y se transformen en usuarios, beneficiarios de un sistema, ciudadanos y ciudadanas. Y ojalá sean personas líderes, de hecho hay personas que han egresado de Alsino y que hoy día participan en diversas instancias ciudadanas, cabros que antes estaban botados en situación de calle. Y también proponemos la desinstitucionalización de las patologías psiquiátricas, que dejen de hablar de las enfermedades psiquiátricas como si fuese un problema«, enfatiza el psicólogo.

«La principal estigmatización hacia ellos es que son personas flojas, manipuladoras, mentirosas; que no sirven para trabajar, que no son productivos, que no pueden relacionarse, que no pueden tener familia, que no pueden ser felices, que son un problema, hay mucha estigmatización más aún si son consumidores de drogas», agrega.

La radio como liberación

Paola Salas ingresó al Hospital de Día a rehabilitación el año 2012 y egresó el 2013 y actualmente es locutora de la radio Alsino del programa «Resistiré». «Postulamos a proyectos del SENADIS y con la radio ya llevamos dos años. Yo hice un curso de locución y doblaje, por eso Cristian me propuso ser la locutora de Radio Alsino. Empecé con harto miedo la primera vez, sin embargo, para mi ha sido una liberación enorme estar ahí y he conocido distintas realidades. El estigma que uno tienen te hace ser temeroso, por lo que uno no se atreve a enfrentar ni conocer otras cosas. Esto da la oportunidad de ir más allá de la terapia en un hospital», comenta la locutora.

Paola Salas en la radio

Paola Salas está junto a grupo de personas en la radio de Alsino. Es una ‘selfie’ del programa «Resistiré».

«Se forma una red, esa red no existe en ningún otro lugar y es real porque están siempre en contacto con una y nuestro trabajo es súper valorado, dan la libertad de que yo no tenga una pauta específica para locutear, lo hago como yo quiera, tenemos harta libertad. Eso me da seguridad como persona para poder desarrollarme en la sociedad«, cuenta.

Paola Salas reconoce que «antes de entrar a este proceso había perdido mucha confianza en mi misma, autoestima, lazos familiares debilitados y gracias a estos trabajos, una se va fortaleciendo, se va empoderando. Esto me da la seguridad de expresarme y tratar con distintas personas, para mi ha sido maravilloso. Además, como locutora recibo un ingreso mensual por lo que hago».

Inclusión laboral de «boca en boca»

Sobre la base de la experiencia en el Centro de Integración Alsino,  Cristián Silva lamenta que las nuevas leyes de inclusión y no discriminación no influyan, hasta ahora, en la vida de las personas que a él asisten. «Las nuevas leyes no han influido en nosotros, nada. Tengo la impresión de que la patología dual sigue siendo un problema en esta sociedad, las personas que la tienen son vistas como un problema, como personas enfermas, no como sujetos de derecho. Por ejemplo, cuando un equipo de coffe break dice que trabajará con jóvenes que tienen esquizofrenia o trastornos de personalidad, algunos todavía aprietan los dientes«, explica el psicólogo.

«Para lograr encontrarles trabajo usamos las redes que tenemos como equipo y que finalmente son las que nos han ido dando sentido en el último tiempo, pero no es gracias a la Ley de Inclusión Laboral. Es más que nada a través de contactos, ir uno a uno, de boca en boca. La gente que ya nos conoce nos ha ayudado. Pero por ejemplo, si fuéramos a una empresa del retail y dijera que cuatro personas con esquizofrenia y que han sido consumidores de drogas, necesitan trabajar, no nos pescan. No es lo mismo que ir con una persona en situación de discapacidad física, por ejemplo, o auditiva o visual», enfatiza.

Silva apela a la igualdad de oportunidades, invoca un argumento que es fundamental: «iguales porque son personas, nada más que por eso». «Son personas y puede que se equivoquen, que cometan errores, pero hay que darles la oportunidad, igual que a otras. Hay personas que trabajan y no tienen el juicio de realidad perdido que también se enferman y tienen dificultades en el trabajo por eso. Finalmente, el estigma en torno a la enfermedad es muy fuerte», concluye.