ACTUALIDAD

27 de junio 2018

«Parentalidades bajo sospecha»: Estudio revela barreras y el idilio de ser un súper papá y súper mamá

Frases como “no son capaces de cuidar a sus hijos por vivir con una discapacidad” son escuchadas cotidianamente por mujeres y hombres que deciden tener hijos e hijas y que son parte de los «nueva parentalidad» de la sociedad chilena.

Por Catalina Arenas

La investigación de la socióloga y académica de la UDP, Florencia Herrera, «Parentalidades bajo sospecha» recopila 16 testimonios de padres y madres con discapacidad que, actualmente, desempeñan un rol parental y que se encuentran cotidianamente con barreras en su entorno. En total, son nueve mamás y siete papás, quienes hablaron de sus proyecciones y vivencias.

Según cifras de Senadis (2017), en Chile el 20% de la población adulta -de 18 años o más- se encuentra en situación de discapacidad.  Sin embargo, según la socióloga, las ciudades no son accesibles y el contexto social termina inhabilitado a las personas con discapacidad porque se les invisibiliza.

“Hasta un niño o niña pareciera que está a cargo de su madre o padre con discapacidad, porque las personas generalmente se relacionan con ellos”, infiere la doctora en Antropología Social de la  Universidad de Barcelona y académica UDP, Florencia herrera.

Una percepción que se sustenta a propósito de las relaciones de cuidado ambivalentes, es decir, cuando los hijos e hijas cuidan y ayudan a padres y madres con discapacidad a realizar tareas domésticas. Desde ese punto de vista social, la investigación devela que la experiencia es diversa e enriquecedora para la niñez y adolescencia, porque dejan de «mirar» la desigualdad como la entiende buena parte de las personas que viven en Chile.

Seminario de "Parentalidades Bajo Sospecha" en Facultad de Psicología, UDP.

Foto del seminario de «Parentalidades Bajo Sospecha» en Facultad de Psicología, UDP.

«Cuando tú asistes con otra persona que no tiene discapacidad a una ecografía o a cualquier otro lugar, por lo general, le van a hablar a esa persona aunque esa persona solo te esté acompañando. Ahí existe una discriminación, por no reconocerte como una persona válida y completa», ejemplifica el sociólogo de la Universidad de Chile, Luis Vera.

Soy una persona, no un animal

En ese sentido, el colaborador de este estudio advierte que «lo más relevante es la trayectoria social de ese infante porque lo determinante es el modo en el que él se enfrenta a la diversidad». Una situación que se repitió en diversos ámbitos a lo largo de las conversaciones que tuvo el equipo de investigación, especialmente, cuando muchas veces escucharon “soy una persona, no un animal y tengo los mismos derechos que todos”.

Un argumento que apunta a hacer cumplir la ley y el derecho cuando, por ejemplo, una mujer sorda después de parir se enteró que en el servicio de salud que se atendía, no contaban con una persona intérprete de lengua de señas para preguntarle dónde estaba su hijo recién nacido; o un padre que no logró comunicarse con el equipo médico al interior de la sala de parto porque todos estaban usando mascarillas y él -sabiendo leer los labios- no entendió el procedimiento.

«Ella me decía ‘que se quede la abuelita’ y yo le respondí ‘o sea, me estás negando la posibilidad como mamá de ver a mi hija porque tengo una discapacidad», testimonio de una mamá con discapacidad física en la entrada de una posta.

Aunque es poco frecuente que un padre o madre con discapacidad interponga un reclamo cuando ve sus derechos vulnerados, existen casos. «Me imagino que debe ser algo muy fuerte porque, en general, la mayoría está acostumbrada a que son cosas que frecuentemente ocurren. Es súper difícil decidir cuándo ya fue suficiente el abuso», supone Florencia Herrera.

Identidad discapacitada

En el Seminario «Parentalidades bajo sospecha» también se describió cuáles son los limitantes que provienen del entorno social, especialmente cuando los padres y madres escuchan cotidianamente frases como “tú enfermedad es incompatible con el embarazo” o “ustedes no serían capaces de cuidar a sus hijos por vivir con una enfermedad o discapacidad” o “es una irresponsabilidad que te embaraces porque le harás daño a tus hijos y a así a las futuras generaciones”.

A este fenómeno el sociólogo Luis Vera responde que «existe una ideología que dice que la discapacidad cabe dentro del espacio de la anormalidad social» puesto que «en Chile todavía se entiende que las personas con discapacidad están escondidas«, complementa Florencia Herrera.

En cuanto al género, persiste una ideología sobre las parentalidades ligada al dispositivo patriarcal. «Es lógico pensar así si tú estás en un país en el que escuchas frecuentemente que todos los hombres son inútiles y que no son capaces de mudar o que son descuidados», arguye el sociólogo con discapacidad visual y agrega que «otra dificultad para superar esta ideología paternalista es que muchas veces las personas en situación de discapacidad optan por la comodidad».

«Una vez me dijeron ‘tú no puedes tener hijos porque las guaguas lloran, y tú ¿cómo vas a escuchar que tu guagua está llorando en la noche cuando estás durmiendo?’ y yo le expliqué que tengo una estrategia», es el testimonio de un papá con discapacidad auditiva.

No obstante, el paradigma biomédico centrado en las deficiencias de los padres y madres al criar, ha cambiado paulatinamente. En algunas entrevistas se comentó la existencia de una red de apoyo que cumplía una función secundaria que no coarta la capacidad de cuidado. Por lo tanto, las personas entrevistadas entendían que no eran menos autosuficientes por su discapacidad, superando así la idea de las parentalidades devaluadas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Nuevos padresEl idilio del súper papá versus la súper mamá.

«Me preocupa no poder correr con él, no poder protegerlo si alguien se lo lleva en la calle y correr detrás de esa persona. Eso me frustra», testimonio de una madre con movilidad reducida.

El concepto de los «nuevos padres y madres» aparece en la literatura y otras indagaciones que distinguen la paternidad como una actividad más cercana e involucrada en el cuidado de sus hijos e hijas, y ya no solo como un padre proveedor. Por el contrario, también admite el rol de la madre en tareas que se asocian a lo masculino.

En las conversaciones que abordó este trabajo de profundización se repetía el deseo de quienes fueron entrevistados por ser padres y madres afectuosos y, sobre todo, presentes. En esa línea, acusaron que las jornadas laborales son una barrera importante a la hora de participar activamente en la crianza de sus hijos e hijas.

«Si las personas con discapacidad tuviésemos una visibilidad mucho más grande en el trabajo o ejerciendo labores de cuidado, creo que se podría cambiar mucho más rápido esta percepción, con la ayuda de acciones concretas de visibilidad masiva que acaben con los prejuicios, estereotipos y mitos que existen«, Florencia Herrera.

Una problemática que, según la académica de Sociología de la Universidad Diego Portales, se podría resolver con «campañas de difusión masiva que mostrarán diversos tipos de mamás, con cuerpos diferentes y con discapacidad». Esto, para debilitar el cuestionamiento social porque «ni siquiera se trata de compararse con otra madre con discapacidad, la vara está muchísimo más alta porque te comparas con la súper madre perfecta que salió en el comercial de detergentes», agrega.

Este estudio se sitúa como un primer acercamiento a la materia de discapacidad y parentalidades en el contexto nacional porque existe poca evidencia previa al respecto. En esta investigación, la socióloga Florencia Herrera se enfocó en la labor que cumplen los padres como parte de un muestreo de otros hombres que tienen hijos y que conforman la diversidad.

La motivación para abordar estas temáticas es que el objeto de estudio y se condice con la propia experiencia como madre con discapacidad visual que tiene la investigadora y también su colaborador y colega de la Universidad de Chile, Luis Vera, un papá con baja capacidad visual.