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10 de mayo 2018

Conducción accesible para la movilidad segura de personas con discapacidad

Desde hace cinco meses que la Corporación de Automóvil Club puso en marcha el plan «Más Movilidad» que tiene como objetivo brindarle una alternativa de transporte a las personas con discapacidades físicas; casi 20 personas ya han aprobado el curso.

Por Catalina Arenas

Más independencia y autonomía, esas son las virtudes que ofrece un curso accesible que pretende ser el pionero, pero no el único del país «porque, a pesar de los costos, es un tema de responsabilidad social». Ya sea a partir de distintas alianzas estratégicas o con fondos regionales o locales, es necesario contar con esta posibilidad de mayor autonomía porque está comprobado que las personas con movilidad reducida sí pueden aprender a manejar.

«En el primer día de clase práctica, el instructor acomoda el auto a las necesidades de cada alumno  o alumna con discapacidad. Considera todas las dificultades que podrían tener las personas que se inscriben al curso», describe la jefa de Movilidad Sostenible del Automóvil Club de Chile, Soledad Santelices.

En estos últimos meses, el departamento de Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Providencia ha recibido a más personas con discapacidad interesadas en obtener la licencia de conducir, más de lo habitual. El trato del equipo de funcionarios busca ser libre prejuicios porque conocen muy bien el Decreto 170 que les permite a las personas con discapacidad rendir las pruebas como a cualquier otra persona que aspira a la licencia de conducir. La única condición es que la renovación del documento sea más frecuente.

No obstante, tanto en Providencia como en otras comunas de la Región Metropolitana, el departamento que realiza los exámenes no cuenta con  intérpretes de lengua de señas que faciliten la comunicación  entre quienes oyen y las personas con discapacidad auditiva para el examen práctico y el psicotécnico. Otra de las razones que atrasa la obtención de la Licencia Clase B, y que es la más común, es el auto adaptado que debe utilizar la persona con  discapacidad para hacer el recorrido de la prueba de conducción.

Vale destacar que todas las personas con discapacidad tienen derecho a acceder a cualquier tipo de licencia, desde la A a la F. Para ello, el Jefe Técnico del Departamento de Tránsito y Transporte Público Municipal y un médico deberán acreditar la idoneidad física o psíquica de la persona que postula, independiente de la adaptación de un vehículo. Lo anterior es muy importante porque, finalmente, queda al criterio del examinador la obtención de la licencia.

Aurora Vega es una mujer con tetraplejia y finalizó el curso en marzo pasado. Ella todavía no obtiene su licencia, pero espera tenerla pronto en la Municipalidad de Providencia, que es la comuna en la que trabaja y se desenvuelve la mayor parte de su día a día. Comenta que cuando se acercó a preguntar «el médico me preguntó mi diagnóstico y luego explicó que él era el último en evaluarme, a diferencia de otras personas sin discapacidad que evalúa al inicio del proceso».

El Curso de Conducción Accesible es un proyecto que partió en septiembre de 2017, a partir de la necesidad que tenía movilizarse por Santiago la tenista paralímpica, Macarena Cabrillana. Así la corporación del Automóvil Club de Chile comenzó a crear un programa que incluía servicios de asistencia inclusiva, herramientas digitales como aplicaciones móviles y un sitio web, y la entrega de información y documentos relacionados con discapacidad e inclusión con el fin de derribar mitos y temores que tienen las personas con discapacidad y su entorno respecto del manejo de vehículos motorizados.

«Las personas con discapacidad que toman el curso, valoran que esta sea una escuela inclusiva que imparta clases teóricas presenciales -a parte de las B-learning- porque hay otras personas más jóvenes o de la misma edad con el profesor ahí, que pueden hacer preguntas como cualquier otro», destaca Santelices.

El objetivo central de este plan es «que facilite la vida independiente y la inclusión de personas con discapacidad». Para su diseño e implementación fueron asesorados por Senadis. Las dos jornadas de capacitación que se realizaron en diciembre de 2017 fueron dirigidas especialmente a instructores del Automóvil Club de Chile y su equipo administrativo. Las jornadas fueron grabadas para que las personas que se incorporen a la escuela de conducir puedan interiorizarse a modo de inducción, en «las recomendaciones generales del uso adecuado del lenguaje y la atención inclusiva».

El auto para las clases prácticas es uno de tipo automático, conocido como «city car», con distintas modificaciones en el asiento del piloto para que cualquier persona, sea cual sea su discapacidad física pueda utilizarlo. «Pareciera que es como cualquier otro auto por fuera», asegura Soledad Santelices de Automóvil Club de Chile.

«El auto de ellos es chiquitito y es súper maniobrable, lo difícil es acostumbrarte a manejar el tuyo después», relata Aurora Vega, cuya intención es contactarse nuevamente con el profesor instructor para practicar en su auto antes de rendir el examen.

Aurora Vega explica que las personas que se movilizan en sillas de rueda solo necesitan el comando de los pedales para acelerar y frenar al alcance de sus manos. «Es caro adaptar esa parte de tu auto, hoy el costo debe estar en alrededor de 1 millón y medio de pesos».

En la foto el manubrio del conductor adaptado, tanto en el lado derecho como izquierdo. También se ve la palanca que realiza la función de acelerar y frenar al lado derecho.

En la foto el manubrio del conductor adaptado, tanto en el lado derecho como izquierdo. También se ve la palanca que realiza la función de acelerar y frenar al lado derecho.

Vista trasera del automóvil adaptado por fuera.

Vista trasera del automóvil adaptado por fuera.

Características del curso

Este curso, pionero en el país, lo imparte la Escuela Automóvil Club de Providencia en un edificio que paulatinamente se ha ido adaptando para la recepción de alumnos y alumnas con movilidad reducida, gracias al diagnóstico realizado por la Corporación Ciudad Accesible. El programa consiste en 5 clases teóricas y 12 prácticas. El precio es de $166.000, el mismo monto que el Curso Clase B no accesible y el único requisito es que el postulante realice el test psicotécnico antes de matricularse.

En otros países, estos cursos de conducción accesible son una realidad más común y extendida, en España existen las Autoescuelas que le permiten a cientos de personas conseguir su documentación para manejar. En Chile, esta tendencia iría en aumento a partir de la implementación de la Ley de Inclusión Laboral porque «en las micros (buses) cuesta mucho subir y en el Metro es casi imposible entrar en ‘hora punta’, o sea, tratas de evitarlo a toda costa porque sencillamente no se puede subir la gente que usa sillas de ruedas», advierte Aurora Vega.