ACTUALIDAD

21 de noviembre 2016

Black Sabbath, reseña de un concierto inclusivo

Cerca de 40 personas con discapacidad y sus acompañantes pudieron disfrutar el evento desde un lugar especial.

Cerca de 40 personas con discapacidad y sus acompañantes pudieron disfrutar el evento desde un lugar especial.

A través de una iniciativa de la productora Lotus, cerca de 40 personas con movilidad reducida pudieron disfrutar del show de Black Sabbath en una ubicación especial en el Estadio Nacional. Una experiencia inclusiva pero perfectible.

Por Alexis Sánchez P. 

Sábado 19 de noviembre, 17:00 horas. Las puertas del Estadio Nacional Julio Martínez Pradanos se abrieron con puntualidad. Una diversidad de fans de Black Sabbath entraban corriendo al coliseo central, con el afán de ubicarse en la mejor posición de la cancha. En paralelo, cerca de seis personas, que utilizaban silla de ruedas, ingresaban al recinto.

Así de preparados y puntuales fueron parte de las 40 personas que compraron su ticket especial para personas con discapacidad y acompañante. Su precio rondaba los 60 mil pesos, valor bastante más económico para dos asistentes, que accedían a un sector preferencial ubicado cerca de la Tribuna Pacífico del Estadio Nacional, cuyo precio por persona rondaba los 100 mil.

Cerca de diez voluntarios provenientes de la carrera de Arquitectura de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), ayudaban a dirigir a los asistentes desde el sector de estacionamientos y la puerta de Avenida Marathon hacia la ubicación especial.

Lamentablemente, ese acceso al Estadio Nacional tiene un grave problema de accesibilidad, con baches y otras barreras, subsanadas por Lotus dentro del recinto, donde se instaló una estructura mecano en el foso que separa a la Tribuna Pacífico de la cancha. Tal vez un poco angosta, por el pequeño espacio disponible (también pudo haber sido algo más alta) pero que igualmente demuestra el esfuerzo de la productora por acercar al público con discapacidad a eventos de alta convocatoria. Con la instalación mecano, aumentó en un 100% su capacidad para personas usuarias de sillas de rueda. Además, que el voluntariado sepa de las normas básicas de accesibilidad, le permitirá a Lotus realizar informes para mejorar la experiencia en futuros eventos.

Desde temprano, las personas eran asistidas, se les entregaba agua para su hidratación constante, mientras que a acompañantes se les daba una silla plegable para descansar durante la espera para el concierto de Black Sabbath, banda británica de heavy metal liderada por Ozzy Osbourne.

A las 19:00, la banda nacional Yajaira hizo vibrar al Estadio Nacional con sus riff de rock pesado y donde las personas ubicadas en el sector especial pudieron disfrutar con tranquilidad. Lo mismo sucedió una hora después con el turno de la agrupación estadounidense Rival Sons.

El problema más grave comenzó con el inicio del show principal. Ya con capacidad completa, algunas personas que se ubicaban en cancha, se sentaron en la baranda para fotografiar y cantar sus temas favoritos, lo que claramente dificultaba la visión de quienes estaban en sillas de ruedas. Sólo el llamado de atención de guardias, el equipo de voluntariado y de otro asistentes tuvo efecto. Salvo no que otro entusiasta, el asunto fue un hecho aislado.

Esa fue la mayor crítica que se oía: el público en general no tuvo un comportamiento adecuado hacia las personas en situación de discapacidad que querían disfrutar del concierto en igualdad de condiciones.  Con el tema homónimo de su banda, los fanáticos se encaramaron en la baranda que separaba el sector de personas con discapacidad, lo que muchas veces dejó sin la mejor visión a los asistentes, lo mismo se repitió en «War Pigs», pero la rápida acción de guardias y voluntarios fue efectiva y se comenzaba a respetar algo más. Ya en «Iron Man» y promediando la hora de concierto, la experiencia era más equitativa, ya que si aparecía alguna persona que no respetara la barrera, muchos decidieron sentarse en su silla para agarrar unos centímetros más de visión. Y fueron igualmente eufóricos para pedirle un bis a la banda británica, que les regaló «Children of the Grave» y «Paranoid» para cerrar su última visita al país, en marco de la gira «The End» que según los miembros de la banda es para cerrar el fin de su larga carrera. Aunque para los más fanáticos, la gira anterior también figuraba como la final pero continuaron cuatro años más, por lo que hay esperanzas de que continúen entregando el poder del rock hacia su público. 

Para Lotus el desafío mayor será Lollapalooza: el evento musical más masivo del país y sobre el que se anunciarán mejoras en torno a la accesibilidad de personas con discapacidad en las próximas semanas. Desde ya, se ha confirmado la implementación de caminos accesibles e interpretación de Lengua de Señas Chilena para las canciones del setlist de los artistas que harán su show en los dos escenarios principales del evento que, cada año, se realiza en el Parque O’Higgins.