ACTUALIDAD

14 de octubre 2016

IN-CLU-SIÓN nuevo paradigma, las personas como valor central

Columna colaborativa de Abriendo Futuro una organización social que busca implantar una visión de “complicidad social” en trabajos o emprendimientos,  facilitando la integración de sectores en situación de vulnerabilidad o marginalidad social, entregando, a su vez, una oferta de trabajo digna y humana en productos y servicios. Abriendo Futuro entiende el trabajo como una oportunidad para derribar prejuicios y facilitar la integración social.

Por Alejandro Delgado

Logo de Abriendo Futuro

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Inclusión escolar, inclusión laboral, inclusión social. El intento profundo, verdadero  y también desbocado de incluir, es lo que se siente y se observa en los medios, radio y televisión; en los discursos de corporaciones o fundaciones dedicadas al tema, incluso en marchas sociales. Desbocado porque algunas veces se observa que junto con la intención de incluir se pierde de vista al que se incluye. Dejamos de ver lo humano en el otro y pasa a ser solo un programa, una campaña o cruzada por la inclusión. Al parecer, en este tiempo que nos toca vivir es fácil vaciar de verdadero contenido el concepto inclusión, y entonces se piensa que es indispensable examinar qué es la inclusión. Qué se busca generar. Qué se quiere lograr con esa acción. Y junto con esas es muy necesario preguntase: quiénes son las personas a las que se incluyen, qué necesitan.

Desde lo vivido y experimentado desde el 2001 hasta hoy, tanto entregando trabajo como siendo empleado, se puede contar que incluir laboralmente no sólo se constituye por la generación del puesto de trabajo. Sin duda que dar u ofrecer trabajo es un gran, gran aporte. Sin embargo, si buscamos sociedades más humanas, amables y justas, además de crear trabajo, es fundamental también entregar bienestar a la persona que incluimos. El bienestar no solo aparece por tener trabajo, debe ir muy bien acompañado de dignidad, autonomía, buen trato, sueldo justo.

Digno se refiere a que no debe ser un puesto de trabajo teñido por la caridad o por la lástima, de igual modo autonomía, que representa la posibilidad de poder acceder a su trabajo autónomamente sin la caridad, ayuda o dependencia de terceros. Por ejemplo, cuando la persona que se incluye laboralmente es usuaria de una silla de rueda. Así el buen trato y sueldo justo aparecen casi siempre cuando se disipa o diluye la caridad o lástima, muchas veces escondida detrás de la inclusión.

Después de generar y dar trabajo, también ser empleado, gerente y empresario se pueden compartir algunas observaciones que surgen desde la experiencia propia y conversaciones. La dignidad no solo aparece por la inclusión laboral. No todas las personas quieren trabajar. El trabajo no es solo ser empleado. No es la única posibilidad imaginar que un buen trabajo es regular, de lunes a viernes de 9 a 18 horas. Ser responsable en un trabajo no solo significa llegar a la hora. Ser un buen trabajador o empleado no es querer, pensar o hacer todo lo que dice el dueño. El mejor trabajo no siempre es ser jefe. A veces, el mejor trabajo es colaborativo con trato horizontal, donde no está presente el rol de jefe.

Es necesario que el trabajo tenga o vaya desarrollando algún sentido para la persona. Todos tenemos el derecho a trabajar empleado o independiente.