TECNOLOGÍA

13 de julio 2016

Personas con autismo podrán reconocer emociones gracias a Google Glass

El autismo abarca a una serie de trastornos que afectan las habilidades comunicativas, la sociabilización y la empatía de la persona, a quienes sufren de este síndrome les cuesta reconocer las emociones en las expresiones del rostro, dificultando la interacción y socialización con otras personas, por esto, Google Glass está trabajando en ayudarlos a disminuir notoriamente las barreras de socialización y que puedan desarrollar y mejorar el reconocimiento de las emociones y de las expresiones faciales.

Por Catalina Ellies

Audio del texto:

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Imagen de cómo se ven los Google Glass al usarse

Un experimento que se está realizando en la Universidad de Stanford (California) pretende que estas personas las utilicen para interactuar con su entorno. Los investigadores han creado un software de reconocimiento de caras para las Google Glass. De esta manera, las gafas capturan las expresiones faciales y visualizan el tipo de comportamiento y, posteriormente, con los patrones almacenados en una base de datos, muestran al niño o niña con autismo qué tipo de emoción es. Además, toda la información registrada se guarda en una aplicación Android para que padres y madres puedan consultarla cuando deseen.

Por ahora, la Universidad ha entregado las Google Glass con el software desarrollado a 100 niños y niñas con autismo para poder analizar los resultados obtenidos. Las personas menores de edad pueden elegir entre un total de siete emociones diferentes, junto a las correspondientes imágenes específicas de cada una de ellas. Posteriormente, se integran audio y efectos para ayudar al reconocimiento. En la fase final, la familia y personas significativas del niño interactúan con él durante sesiones de 20 minutos, en las que practican las experiencias aprendidas en el mundo real y su entorno.

El sistema funciona con una cámara que capta la emoción y un software que la asocia a una palabra o icono. Además, registra una serie de datos para ayudar a entender cómo las personas menores de edad se pueden comportar con otros y evaluar sus progresos. Por ahora, el experimento consiste en el reconocimiento de estas expresiones faciales en un computador pero, más adelante, el objetivo es probar el software y las gafas en el quehacer cotidiano.