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01 de diciembre 2015

Jorge Artus: «No existen límites y los sueños sí se cumplen»

Nació sin brazos, pero actualmente es publicista de profesión, tiene un hijo adolescente, viaja por el mundo dando charlas motivacionales y es un reconocido pintor a nivel nacional. Esta es la historia de uno de los niños que marcó la primera Teletón del país.

Por Rodrigo Andrés Miño Silva

Viernes 8 de diciembre de 1978 y la antigua Sociedad Pro-Ayuda al Niño Lisiado junto a algunas autoridades, rostros de televisión y empresarios organizaban la primera Teletón de Chile. Bajo el lema «logremos un milagro», los chilenos tomaron importancia por primera vez el tema de la discapacidad. Sin embargo, para hacer más cercana la causa y sensibilizar a la población, se determinó tener un representante que fuese el estandarte de la nueva cruzada de 27 horas de amor. Jane Hermosilla, de cuatro años, fue la elegida.

No obstante, la temática generó tanto impacto en la ciudadanía que innumerables historias aparecieron en pantalla y tocaron la parte más sensible de cada corazón. Uno de esos relatos fue el de Jorge Artus.

Oriundo de San Francisco de Mostazal y de una familia de panaderos, este joven de 12 años provocó gran conmoción en la ciudadanía. Su caso se dio a conocer a través de unos registros que existían de cuando él tenía cinco años. Sin extremidades superiores, a esa edad recibió sus primeras prótesis por parte del Instituto de Rehabilitación Infantil. Desde ahí su vida cambió.

«Cuando salí de la Teletón, viví como cualquier otro niño. Fui a un colegio de jesuitas en Santiago, viajaba todos los días desde San Francisco, tomaba diez para las seis de la mañana y nunca tuve problema», comenta hoy con 40 años en el living de su departamento en Santiago Centro.

Al terminar cuarto medio pensó en estudiar leyes, pero la creatividad y comunicación le interesó más. Estudió comunicación creativa y redacción creativa en la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera. Sin embargo, su vida tomó otro rumbo.

«Me encantó estudiar mi profesión, pero me dediqué a la pintura porque sentí que el dibujo y la gráfica es un buen medio para poder comunicar, más que sentimientos o emociones, el dolor de nuestros pueblos originarios y con esa idea llevo 22 años pintando», menciona.

Para Jorge la discapacidad no fue un tema de sentirse menospreciado: «Crecí en una familia modesta y de mucho esfuerzo, por lo que el tratarme distinto nunca fue algo que se dio. Además, yo nunca lo sentí así. Mis papás siempre me trataban de igual y mis compañeros y amigos del colegio también».

Actualmente, da charlas motivacionales, prevención de riesgos, liderazgo y talleres de relaciones intrapersonales a colegios, universidades y empresas, sobre su experiencia de vida. También, da a conocer su arte alrededor de Chile. Viaja por el país presentando exposiciones de sus pinturas, especialmente en regiones en las que el arte gratuito muchas veces no llega.