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14 de enero 2014

Quedó fuera del concierto, pero se hizo escuchar

La posibilidad de ver a la Orquesta Filarmónica de Santiago y a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de manera gratuita y a pocas cuadras de su casa la sedujo. Y tal como se recomienda en este tipo de funciones gratuitas, llegó con antelación para evitarse problemas y acceder a una buena ubicación. Pero al buscar con la mirada la rampa de ingreso a la Iglesia de los Sacramentinos, no la encontró. Y entonces comenzaron los problemas para Lorena.

Entra Iglesia

Lorena Aguad, de 52 años, no es “muy amiga” de los eventos masivos. Alguna vez lo fue, mas hace cuatro años que es usuaria de silla de ruedas (a raíz de una artrosis severa) y el diálogo constante con una ciudad poco accesible la ha distanciado de las actividades recreativas: “Mi mente y mi cuerpo quieren hacer muchas cosas, y siento impotencia, porque no puedo”, señala la mujer.

Enfrentados a la escalera del templo, el marido de Lorena le ofreció ir en busca de ayuda, pero ésta notó a un hombre con un transmisor y una chaqueta municipal apostado sobre una camioneta. Sin mucho aspaviento, el trabajador le indicó que podía ingresar por el costado. Así lo hizo, y tras abrir la puerta lateral, lo primero que vio fue un enorme peldaño.

Con apoyo de su esposo siguió por el camino, el cual terminaba en una escalera mecánica que subía y en otra que bajaba. Ninguna se ajustaba a las dimensiones de su silla. “¿Cómo subo?”, pensó. Ahí estaban algunas los músicos ensayando y fumando. Uno la miró y se disculpó por no poder ayudarla. “No se preocupe, la culpa no es suya”, le respondió.

La culpa -o la responsabilidad si se prefiere- puede encontrarse en los organizadores del evento, el cual se enmarca en el ciclo de “Conciertos Ciudadanos: el Municipal viene a tu barrio”, una iniciativa de la Municipalidad de Santiago en conjunto con la Orquesta Filarmónica del Teatro Municipal y la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile. Sin duda, tal como expresa en el sitio web de la Municipalidad la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, sus fines son loables:

“[…] Los conciertos ciudadanos en las iglesias liderados por la Orquesta Filarmónica de Santiago vienen a consolidar la idea con la que esta administración municipal se ha comprometido en la gestión del Teatro Municipal: que sea un teatro abierto, involucrado con los ciudadanos; que los espectáculos culturales que brinda sean para todos y que lleguen a todas partes […]”.

Sin embargo, Lorena comprobó que el “para todos” no es efectivo. Sin saber cómo canalizar su frustración, esperó unos momentos bajo la escalera principal hasta que dos señores bajaron para ofrecerle “subirle”: “Ahí se me llenaron los ojos de lágrimas, porque me pareció indigno. Les dije que no”.

En ese mismo instante, en medio de las palabras de apoyo de su esposo, Lorena ingresó a su cuenta de Twitter y ya como @Lore_Bray denunció lo sucedido, solicitando a la comunidad de SIGA Chile y a otras importantes organizaciones pro accesibilidad que informaran de su situación.

El eco de sus peticiones también llegó a los encargados de las redes sociales de la Municipalidad, quienes alternaron disculpas con explicaciones (algunas políticamente correctas, otras valorables y algunas desafortunadas; a juicio de la afectada, que es lo importante, “todas insuficientes”, en especial las derivadas de la cuenta del Teatro Municipal)

.Twitter Teatro Municipal

En busca de una respuesta, el equipo de SIGA Chile se contactó con René Pardo, encargado de la Oficina de la Discapacidad de la Municipalidad de Santiago, quien ya se encontraba al tanto de la situación. Si bien el ciclo de “Conciertos Ciudadanos” es gestionado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad y no por la Oficina de la Discapacidad, Pardo reconoce que “se debió prever un ingreso para todos y no lo hicieron”, por lo que tomará contacto con Lorena para escuchar sus descargos y “velar porque en el futuro no se repita”.

Al final de la jornada, Lorena y su marido se marcharon del lugar, mientras detrás sonaban las primeras notas de la Sinfonía N°5 en do menor, op. 67 de Ludwing van Beethoven, interpretada por más de 140 músicos para todo el público… sin discapacidad.

 

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