PANORAMAS

19 de septiembre 2013

A la guaite de Pomaire

Durante las Fiestas Patrias la oferta de panoramas con temática chilena se multiplica, pero hay uno que se mantiene zapateando todito el año: Pomaire. Si quiere saber más de un lugar bien visitao´, aquí te contamos la accesibilidad de este paseo ya calao´.

Felipe Orellana evalúa Pomaire

Felipe Orellana evalúa Pomaire

¿Vaso medio lleno o medio vacío? Ésa es la pregunta que se hace Felipe Orellana en plena plaza de Pomaire, luego de recorrer en silla de ruedas la principal calle turística del pueblo. Antes de iniciar el paseo, el notero y rostro de SIGA Chile pensaba que difícilmente podría visitar la famosa localidad de la greda, pero al término de la jornada su evaluación sobre la accesibilidad es medianamente positiva.

Pomaire, localidad ubicada a 60 km de Santiago, es conocida por sus locales artesanales y sus figuras de greda (entre ellas el “chanchito”), además de una serie de restaurantes de comida típica (incluida la empanada de medio kilo). Este pueblo es usual protagonista de reportajes y paquetes turísticos, mas no se dice nada de sus niveles de accesibilidad.

La calle turística principal, que cruza el pueblo de punta a punta, no es accesible, o al menos sólo lo es por tramos. De manera periódica exige que la persona usuaria de la silla de ruedas sea auxiliada, impidiendo un traslado autónomo (Orellana, aprovechando que los autos transitan “a la vuelta de la rueda” y que la callecita es ocupada por algunos transeúntes de manera peatonal, decide bajar en ciertas oportunidades al pavimento para moverse con mayor libertad).

El caso de los restaurantes también es desigual. Hay algunos con escaleras en el frontis y sin rampa alternativa, pero también hay muchos cuyas entradas están a ras de piso y poseen muy buena accesibilidad interna. En ese sentido, el único obstáculo es que los baños no poseen las dimensiones necesarias para ser considerados accesibles: “Viendo bien, hay varios locales a los que se puede entrar sin problemas, por lo que se puede venir y comer rico sin problemas”, aclara risueño Felipe mientras confiesa que sólo seguirá el recorrido con una empanada en la mano.

El caso de los estacionamientos mantiene la misma lógica. Los principales restaurantes tienen “espacios” reservados, mas sus áreas son iguales a las de cualquier otro estacionamiento. No obstante, cabe indicar que la calle paralela (a 50 metros de la principal) está libre para estacionar y que pocos turistas la utilizan.

“Depende de cómo ves el vaso: medio vacío o medio lleno”, sintetiza Felipe Orellana en medio de una tranquila plaza que los visitantes ignoran en sus paseos. “Yo invitaría a los lugareños a mejorar la accesibilidad, pero también llamaría a visitar Pomaire y disfrutar de sus atractivos. Si bien la accesibilidad no es la ideal, con buena disposición es posible disfrutar de este lugar típico y chileno”.